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Herculano

Herculano

Tras un larguísimo sueño, el Vesubio se despertó el 24 de agosto del 79 d. C., tomando por sorpresa a la población del área. La erupción fue apocalíptica, cancelando la vida a los pies del volcán. Se perdió la memoria de las ciudades desaparecidas. Después de 1700 años, las pequeñas ciudades vesubianas volvieron a la luz, ofreciendo a la humanidad los sitios arqueológicos más importantes del mundo: Herculano y Pompeya. A diferencia de Pompeya, sepultada por una capa de cenizas y escorias de la erupción, Herculano fue cubierta por una capa de fango de hasta 25 metros de espesor, lo cual ha conservado los materiales sellándolo todo. En 1709 el príncipe d’Elboeuf, haciendo excavar un pozo en una de sus villas, dio casualmente con las estructuras del teatro. El rey Carlos de Borbón ordenó en 1738 el inicio oficial de las excavaciones, pero la sorpresa más clamorosa fue el descubrimiento de la majestuosa Villa de los Papiros, de la cual se extrajo un patrimonio de esculturas en bronce y mármol y la biblioteca de los papiros (más de 1800 textos de argumento filosófico), todo lo cual se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de Nápoles.

Herculano es una ciudad famosa por sus orígenes legendarios y por sus excavaciones arqueológicas, que junto a las de Pompeya y Oplontis son parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997. Durante la antigüedad Herculano fue una pequeña ciudad itálica con plano regulador de tipo hipodameo, es decir, con calles que se cruzaban en ángulo recto, quizás siguiendo el modelo de Neapolis.  Al igual que Pompeya sintió la influencia de la cultura helenística. Situada a los pies del Vesubio distaba de Nápoles apenas unas cuatro millas. Sus orígenes resultan poco conocidos. Dionisio de Alicarnasso la consideraba fundada por Heracles y, por tanto, más allá de cualquier implicación legendaria, la consideraba de origen griego, mientras Strabone la tenía por una ciudad osca más tarde conquistada por los etruscos, los pelasgos y finalmente por los samnitas antes de pasar a ser una ciudad romana. Como en el caso de Pompeya, hoy en día ya no se cree que la ciudad haya tenido un origen griego, aunque no se puede descartar la existencia de un primitivo asentamiento en el ámbito de la defensa costera del golfo de Nápoles bajo el control de los griegos de Cuma. Sobre la base de las excavaciones estratográficas se presenta como una ciudad itálica cuyo origen no puede ser anterior al siglo IV a.C. No tenemos la certeza de que Herculano haya desempeñado un papel dentro de la segunda guerra samnita; en cambio, sabemos que tomó parte en la guerra social pero que resultó vencida y sometida en el año 89 a.C por Silla, Tito Didio, convirtiéndose en municipio bajo el poder de Roma.
La vida de la ciudad continuó hasta la primera edad imperial sin acontecimientos relevantes. Herulano siguió siendo un pequeño centro de provincia, favorecido por un clima y un paisaje encantadores. Fue lugar predilecto de los romanos cultos y pudientes – no tanto en la ciudad sino en especial el la suburbana Villa de los Papiros – y protegido por políticos potentes de los círculos cercanos a la familia imperial. Contó con la especial protección de Marco Nonio Balco, procónsul de Vespasiano para la provincia romana que comprendía a Creta y a Cirenaica.
Ya gravemente dañada por el terremoto del 62, la ciudad fue destruida posteriormente por la erupción del Vesubio en el 79, que la cubrió con una ingente masa de fango, cenizas y otros materiales eruptivos que arrastró la lluvia, que penetrando por todas las aberturas la solidificó en una capa compacta de 15 a 20 m de espesor.
La erupción del Vesubio se desarrolló en dos fases: la primera duró unas 12 horas con la caída de piedra pómez blanca y gris, la segunda duró unas siete horas y consistió en la presencia de nubes ardientes que se alternaron con coladas piroclásticas. Fue ésta última la que afectó principalmente a Herculano, sepultándola bajo un manto de más de 20 metros. Como resultado de análisis termogravimétricos se ha sostenido que la temperatura habrá sido de unos 300 – 320 °C. Este temperatura habría permitido la conservación de los papiros encontrados en la villa conocida como la Villa dei Pisoni, que se han conservado en bastante buenas condiciones tras un proceso de carbonización. Si esto fuera cierto no se podría comprender como en algunos edificios, como por ejemplo en las termas suburbanas, la madera conserva su color natural: una puerta gira aún sobre  las bisagras originales. Podemos suponer que la elevada temperatura haya afectado sólo algunas zonas de la ciudad. Herculano no desapareció como ciudad, sino que fue construida una nueva ciudad en el mismo lugar donde se encontraba la anterior, aunque ya no tuvo la importancia del asentamiento precedente. Con el paso del tiempo la memoria de la existencia de la ciudad antigua se perdió y quedó en el olvido durante muchos años hasta que en el siglo XVIII, por pura casualidad, se descubrió su existencia durante los trabajos para excavar un pozo. En efecto, salieron a la luz objetos de la época romana. Comenzaron de esta manera los trabajos de las excavaciones que continúan aún en la actualidad, con la dificultad que representa el desarrollo de la ciudad moderna bajo la cual seguramente se encuentran todavía importantes hallazgos.