
Tras un larguísimo sueño, el Vesubio se despertó el 24 de agosto del 79 d. C., tomando por sorpresa a la población del área. La erupción fue apocalíptica, cancelando la vida a los pies del volcán. Se perdió la memoria de las ciudades desaparecidas. Después de 1700 años, las pequeñas ciudades vesubianas volvieron a la luz, ofreciendo a la humanidad los sitios arqueológicos más importantes del mundo: Herculano y Pompeya. A diferencia de Pompeya, sepultada por una capa de cenizas y escorias de la erupción, Herculano fue cubierta por una capa de fango de hasta 25 metros de espesor, lo cual ha conservado los materiales sellándolo todo. En 1709 el príncipe d’Elboeuf, haciendo excavar un pozo en una de sus villas, dio casualmente con las estructuras del teatro. El rey Carlos de Borbón ordenó en 1738 el inicio oficial de las excavaciones, pero la sorpresa más clamorosa fue el descubrimiento de la majestuosa Villa de los Papiros, de la cual se extrajo un patrimonio de esculturas en bronce y mármol y la biblioteca de los papiros (más de 1800 textos de argumento filosófico), todo lo cual se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de Nápoles.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|








