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Prócida historia

Prócida historia

A pesar de su pequeña extensión el territorio resulta densamente habitado desde la Edad Media y por su desidad la población de más de 10 000 habitantes es una de las mayores del planeta. En el pasado fue llamada “Prochyta” que según algunos estudiosos sería algo así como “llegada acostada”, mientras otros autores sostienen que este nombre es un derivado de “Prima Cyme”, es decir, "próxima a Cuma", que es como habrán visto la isla los colonos griegos en su migración desde la isla de Ischia hacia Cuma. Los recientes hallazgos arqueológicos realizados en la vecina isla de Vivara (otrora unida a Procida) nos permiten considerar que la isla ya estaba habitada en torno a los siglos XVI - XV a.C., probablemente por colonos micénicos. Seguramente en torno al siglo VIII a.C. Prócida estuvo habitada por colonos calcideses de la isla de Eubea, seguidos por los griegos de Cuma, cuya presencia ha sido confirmada por hallazgos arqueológicos realizados en la isla.

Durante la dominación romana Prócida vio florecer villas y asentamientos distribuidos por su territorio como en las demás islas del golfo. De todos modos parece que en esta época no existía un verdadero centro habitado sino que la isla era considerada probablemente un lugar de descanso para patricios romanos así como para el cultivo de viñedos. Tras la caída del imperio romano la isla sufrió las devastaciones a manos de vándalos y godos, mas no cayó nunca en manos de los longobardos y permaneció siempre bajo la jurisdicción del duque bizantino de Nápoles, dentro del territorio del condado de Miseno. En esta época la isla comenzaba a cambiar radicalmente su composición demográfica, convirtiéndose en un lugar de refugio para las poblaciones que escapaban de las devastaciones provocadas las invasiones longobardas primero, y luego de los piratas sarracenos. Por lo tanto cambiaba radicalmente también el aspecto de la isla y al típico asentamiento “extendido” de la época romana siguió el poblado fortificado típico de la edad medieval. En efecto, la población se refugió en el promontorio de la Tierra que contaba con la defensa natural de las paredes de los acantilados frente al mar, que después fue fortificado varias veces, cambiando así su primer nombre de “Terra Casata” por el actual de “Terra Murata”.

Cuando los normandos conquistaron el sur de Italia, Prócida vivió también bajo la dominación feudal. La isla fue asignada a la familia de origen salernitano de los Da Procida, que la controlaron durante dos siglos. Sin dudas, el exponente de esta Prócida historiafamilia de mayor relieve fue Giovanni Da Procida, consejero de Federico II de Suabia, quien animó la revuelta de las “Vísperas Sicilianas”. 
En 1339, el último descendiente de los Da Procida vendió el feudo (con la isla de Ischia) a la familia de origen francés de los Cossa, familia de almirantes fieles a la dinastía D'Anjou, que por aquel entonces reinaba en Nápoles. De los Cossa el exponente más relevante fue Baltazar Cossa, electo antipapa en 1410 con el nombre de Juan XXIII. Durante la dominación de Carlos V en Nápoles la isla fue confiscada al último de los Cossa y concedida en feudo a la familia de los d'Avalos d'Aquino d'Aragona (1529), fiel a la casa de Habsburgo. El primer feudatario fue Alfonso d'Avalos, Maqués del Vasto y general de Carlos V, primo de Fernando Francisco d'Avalos. Continuaban también en esta época las incursiones de los piratas sarracenos, acentuadas ulteriormente por la lucha entre los otomanos y el imperio español. Basta recordar las incursiones de 1534 primero bajo el mando del pirata Kahir-Ad-Din, conocido como Barbarroja y luego bajo el mando de Dragut. Testimonios de este período son las torres de observación frente al mar, que luego se convirtieron en el símbolo de la isla, una segunda muralla en torno a la Terra Murata, así como el inicio de la construcción del Castillo D’Avalos (1563) a cargo de los arquitectos Giovan Battista Cavagna y Benvenuto Tortelli.

En el siglo XVII la isla fue ocupada por la flota francesa bajo el mando de Tomás Francisco de Savoia, en el marco de los acontecimientos relacionados con la revuelta de Masaniello y el nacimiento de la siguiente República. Con el advenimiento de los Borbones al Reino de Nápoles en 1734 se alcanzó una ulterior mejoría de las condiciones socioeconómicas de la isla, también cuando en 1744 Carlos III extiguió el feudalismo incorporando a Prócida a los bienes de la corona al convertirla en su reserva de caza. En 1799 Prócida participa en los movimientos que condujeron a la proclamación de la República Napolitana, pero al regresar los Borbones sólo unos meses después, doce procidanos entre los más influyentes y conocidos de la isla fueron ahorcados en la misma plaza donde había sido izado el árbol de la libertad.

Prócida historia

En los años sucesivos la isla vio pasar varias veces la sombra de la guerra por su territorio, con fuertes enfrentamientos y devastaciones debido a su posición estratégica en la batalla naval llevada a cabo entre franceses e ingleses. Las crónicas reportan que sólo en 1809 unas 4000 personas abandonaron la isla tras las naves inglesas vencidas al terminar la sexta

 

coalición antifrancesa. En el siglo XX la competencia de los grandes grupos industriales significó la crisis irreversible de la construcción naval procidana que en el pasado habían hecho famosa a la isla en todo el mundo. Además, en 1907 Prócida pierde su territorio en la tierra firme, que se convierte en un municipio autónomo denominado “Monte de Prócida”. En los útlimos años la economía se mantiene en gran parte vinculada a la marinería además de un pequeño crecimiento de la industria turística.