
A diferencia de las vecinas islas de Ischia y Prócida, la isla de Capri es de origen kárstico: inicialmente unida a la Península Sorrentina para después ser sumergida parcialmente por el mar y luego separada de la tierra firme, donde hoy se encuentra el estrecho de Bocca Piccola. Capri presenta una estructura morfológica compleja, con cimas de mediana altura (Monte Solaro 589 m y Monte Tiberio 334 m) y vastos altiplanos internos, entre los cuales el principal es el de Anacapri. La costa se presenta cortada por las pendientes de los arrecifes y las numerosas grutas utilizadas en época romana como ninfeos de imponentes villas construidas durante aquel período. Hoy en día, la más famosa en todo el mundo es sin dudas la Gruta Azul, cuyos mágicos efectos luminosos sensibilizaron a un sinnúmero de escritores y poetas. Característicos de Capri son los célebres farallones, tres pequeños islotes rocosos que surgen a poca distancia de la costa creando un espectacular efecto escenográfico y paisajístico. En Capri no encontramos manantiales de agua potable pero la isla es rica en cuanto a las especies animales y vegetales allí presentes, algunas rarísimas, como la lagartija azul que vive en los farallones. La vegetación es típicamente mediterránea con prevalencia del henequén, el higo chumbo y la gayomba. Los principales centros habitados de la isla son Capri, Anacapri y Marina Grande mientras que la otra vertiente de la Marina Piccola resulta menos habitada.
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