Es una tierra de fuertes contrastes y de incomparable belleza. Son fascinantes sus acantilados que se hunden en un mar incontaminado, sus playas cándidas, sus pequeños burgos medievales y sus paisajes luminosos. El Cilento posee una costa entre las más bellas de Italia con un centenar de kilómetros de playas, íntimas ensenadas y grutas misteriosas. La costa cilentana comienza en Paestum y termina en Sapri con una oferta turística de gran variedad, alejada por completo de las metrópolis llenas de gente y del estrés cotidiano.
El Cilento, es decir Lucania occidental, es una subregión montañosa de la provincia de Salerno que se extiende como una península entre los golfos de Salerno y de Policastro, en la zona meridional de la región, que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Hasta la creación del Parque Nacional del Cilento y Vallo di Diano el territorio cilentano se encontraba entre los pueblos que se encontraban a los pies del Monte della Stella (1.131 m) y otros delimitados al este del río Alento. Por razones objetivas se ha querido extender el Cilento a una buena parte de la provincia costera e interna meridional de Salerno. Antiguamente el Cilento formaba parte de Lucania (junto a Vallo di Diano y el golfo de Policastro), lo cual se siente aún en el dialecto, en las tradiciones gastronómicas y en la toponimia (Vallo della Lucania, Atena Lucana). Desde siempre el Cilento ha inspirado a poetas y cantores. Muchos de los mitos griegos y romanos en que se basa nuestra cultura occidental están ambientados en nuestras costas. El mito más famoso es el de la isla de las sirenas en la Odisea, aquellas criaturas maléficas que según Homero irradiaban un canto que enloquecía a los marineros a su paso, provocando que chocaran con sus embarcaciones contra los escollos.
La islita que inspiró al Cantor de la antigüedad fue probablemente la que se encuentra frente a la Punta Licosa, al sur en las inmediaciones de Castellabate. Frente al mar Ulises se hizo amarrar al mástil de su barca para escuchar aquel canto engañoso. Otro mito importante es el de Palinuro, timonel de Eneas. Durante el viaje hacia las costas del Lazio cayó al mar junto al timón, al cual se aferró, luchando incansablemente contra las olas enfurecidas durante tres días, pero cuando por fin estaba ya a punto de salvarse en la costa fue asesinado bárbaramente por los habitantes de aquellos parajes: desde entonces aquel promontorio (donde se encuentra el pueblo de Palinuro) fue llamado Cabo Palinuro. Otro mito es el de Jasón y los Argonautas, que una vez que escaparon de Cólquide, se detuvieron para dar gracias a la diosa Hera en su santuario en la desembocadura del río Sele.
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